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Consejos

Aunque ahora nos parezca imposible, hubo un tiempo, no hace mucho, en el que se pasaban los veranos sin aire acondicionado y la gente sobrevivía. Si todavía te resistes a instalarlo en tu casa o te vas de vacaciones a un apartamento que carece de este sistema de climatización, toma nota de los consejos de la doctora Milagros González Béjar, médico de atención primaria


1. Aporte adecuado de agua

Debemos beber entre 1,5 y 2 litros de líquido al día, fundamentalmente agua. Hay que tener especial cuidado con las bebidas dulces, gaseosas y/o azucaradas ya que pueden darnos una «sensación de hidratación falsa, que nos obligue a seguir bebiendo sin tener en cuenta las calorías que nos aportan», advierte.

Para motivar a las personas que no sienten la necesidad de beber, se puede añadir al agua «limón o menta que aportan frescor». En el caso de los mayores, que pierden la sensación de sed, «es bueno tomargelatinas, que garantizan el aporte hídrico», recomienda.

2. Toallas de agua fresca y duchas templadas

En momentos de mucho calor, la doctora explica que podemos refrescarnos con toallas humedecidas con agua fresca, incluso con hielo o bandas de gel de frío. «Detrás del cuello, en frente, muñecas, flexuras de los brazos y tobillos estas bandas de frío son efectivas», asegura. Otro truco es dejar correr agua fría en muñecas y brazos.

En casos de máximo calor, es buena idea darse una ducha (mejor que baño) con agua templada. «Esta sensación de frescor dura poco tiempo y por ello no es conveniente que el agua esté demasiado fría ya que el contraste con el ambiente será mayor y no disminuirá la sensación de calor», apunta.

Por supuesto, si se tiene la oportunidad, lo mejor es pasar el día en la piscina o en otros lugares de baño donde darse un chapuzón.

3. Ropa ligera

Las prendas que utilicemos para vestirnos deben ser ligeras y despegadas del cuerpo, de tejidos naturales y colores claros. En días de mucho calor, en la calle, también podemos colocarnos un sombrero o usar una sombrilla para impedir que el sol nos dé directamente.

En cuanto al calzado, lo recomendable es que sea abierto. Si no queda más remedio que caminar con calcetines y zapatos, en cuanto podamos, debemos descalzarnos para refrescarnos.

4. Ventiladores y pulverizadores

A falta de aire acondicionado, podemos hacernos con un ventilador. «No debemos de ponerlo demasiado cerca de nosotros y debemos evitar las corrientes de aire que puedan perjudicarnos», apunta la doctora. Un dispositivo en el techo de nuestro dormitorio alivia el calor en cierta medida durante el sueño sin que nos proyecte el aire directamente. Otra opción muy casera es pulverizarnos agua fría

5. Logística en el hogar

Hay que evitar cocinar platos calientes, las bebidas alcohólicas y las comidas copiosas de difícil digestión. Mejor alimentos fríos que alivien nuestro calor. 

Las ventanas, mejor abrirlas duranta la noche y cerrarlas por la mañana. Además, durante el día es recomendable bajar las persianas, el toldo y correr las cortinas para mantener la casa lo más oscura y fresca posible.

No te olvides de apagar o mantener alejadas fuentes de calor como las lámparas o el ordenador. La iluminación led emite menos calor.

Fuente: El mundo

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Cocina

Las 7 ideas infalibles para no malgastar dinero en la cesta de la compra, al guardar los alimentos y al cocinarlos.

20 trucos para ahorrar en la cocina

Ahorrar unos euros en la cocina puede parecer imposible, pero no tiene por qué ser así si sigues los sencillos trucos de cocina, orden y mantenimiento que te contamos a continuación. Toma nota… ¡no fallan!

1. EL SECRETO ESTÁ EN PLANIFICAR

Planificar un menú semanal es la mejor forma de ajustar la compra a un consumo real. Solo si sabes lo que vas a cocinar, evitarás la compra excesiva y el riesgo de que se estropeen los alimentos. Recuerda que un menú equilibrado debe contar con 5 raciones diarias de fruta y verdura, entre 2 y 4 raciones semanales de legumbres, y 3 o 4 de pescado y carne.+ TRUCOS PARA GASTAR MENOS

2. OJO CON LA FECHA DE CADUCIDAD

Al comprar, no siempre nos fijamos en la fecha de caducidad y se nos estropean productos sin darnos cuenta. No olvides la diferencia entre caducidad y consumo preferente. En el primer caso, el producto empieza a estropearse a partir de la fecha indicada. En el segundo, solo pierde propiedades, pero no está malo. En muchos establecimientos, ponen delante los productos que se van a caducar antes, así que coge los que están más al fondo del estante.


3. PIZZAS CASERAS, MUCHO MEJOR

Si eres de las que pide pizza a domicilio de vez en cuando, recuerda que sale mucho más económico, e incluso saludable, si las haces en casa. Las caseras tienen menos grasas, sal y conservantes. El truco para que no te dé pereza hacerlas es tener a mano en el frigorífico masa ya preparada, de la que venden en los supermercados, o bases congeladas. Solo tienes que añadirles los ingredientes que más te gusten, o reaprovechar alguna sobra de las comidas, y hornearlas mientras miras, por ejemplo, tu serie favorita.


4. MANTENER EN ORDEN EL CONGELADOR

Congela la comida en raciones pequeñas o individuales para que así solo tengas que descongelar tantas como necesites según el número de comensales. No te olvides de indicar la fecha de congelación para no guardar la comida eternamente. Y recuerda que el congelador consume mucha menos energía si evitas que se acumule el hielo en las paredes y eliminas el polvo de la parte trasera.


5. EL RECIPIENTE SÍ IMPORTA

Para conservar los alimentos más tiempo, guárdalos en recipientes que cierren bien. Ten en cuenta que cuanto más los llenes, menor será la presencia de aire y, por tanto, el riesgo de oxidación. Una envasadora al vacío es una buena opción para conservar los alimentos durante más tiempo y en perfecto estado.


6. NO ALMACENAR DEMASIADO

El abuso de ofertas puntuales como el 3 x 2 o los contenedores y envases de tamaño familiar nos pueden llevar a comprar más comida de la que en realidad necesitamos. Procura mantener una alacena equilibrada, en la que no falten ingredientes esenciales como harina, azúcar, sal, aceite, pasta, legumbres y algunas conservas básicas, como salsa de tomate o atún.


7. CHEQUEA TU DESPENSA PERIÓDICAMENTE

Si no revisas periódicamente tu despensa, corres el riesgo de que algunos de los productos se pasen sin que te des cuenta. Una buena idea es darle un repaso cada semana, colocando en primer término los alimentos que se tienen que gastar antes, al fondo los que aún tienen una larga vida, y apuntando lo que falta reponer.

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